Código internacional de Conducta

Introducción  

Save the Children es una organización con enfoque de derechos. Los que trabajamos o colaboramos con la institución respaldamos la idea de hacer realidad los derechos humanos en general y los derechos de los niños en particular, así como de respetar esos derechos en todas nuestras posiciones, decisiones y acciones.

El trabajo de Save the Children está basado en valores y principios profundamente arraigados. Es esencial que nuestro compromiso con los derechos de niñas y niños y con los principios humanitarios sea apoyado y demostrado por todos los miembros del personal, así como por todas las personas que colaboran con su trabajo. Si alguno de nosotros no actúa de una manera que sea consistente con nuestros valores y principios, esto representa un falla para la organización.

Nuestra capacidad para alcanzar nuestros propósitos, a menudo en entornos complejos e inseguros, está vinculada a nuestra reputación. Esta reputación se basa en gran medida, en los altos estándares de conducta de todas las personas que alrededor del mundo trabajan para la organización. Al trabajar para Save the Children estás aceptando la responsabilidad especial de proteger los derechos humanos en general y los derechos de niñas y niños en particular.

Los valores básicos de Save the Children han de observar las leyes, costumbres y tradiciones de los países en los que se trabaja o a los que se visita.  En los casos en que tales leyes, costumbres o tradiciones sean contrarias a la Convención de la ONU sobre los Derechos del Niño y a la Declaración Universal de los Derechos Humanos nuestra conducta se orientará a hacer prevalecer estos dos instrumentos, que se basan en la convicción de que todos los niños y adultos tienen igual valor, los niños tienen derechos especiales y cada uno tiene una responsabilidad.

Si eres un funcionario de la institución, tienes la responsabilidad especial de dar un buen ejemplo y de crear ambientes que apoyan al personal a mantener estos estándares, así como de ayudar a corregir aquellos comportamientos que están fuera de este Código.

Con esta perspectiva común de los derechos, nos esforzamos por mantener un  comportamiento ejemplar y por realizar un trabajo efectivo y confiable  por los derechos de los niños. Consideramos de suma importancia asegurarnos de que todos los recursos se utilizan de manera adecuada y efectiva, ya sean recursos humanos o económicos, y que se utilizan para los fines que fueron designados.

Con el fin de hacer que este Código de Conducta cobre vida dentro de Save the Children no sólo debemos aplicarlo en lo individual, sino estar dispuestos para comunicar a las instancias internas correspondientes cualquier incidente, preocupación o abuso del que seamos testigos o que nos sea informado en nuestras actividades contidianas. 

Prinicipios Rectores 


1 . Respetaré a los demás:

Voy a respetar los derechos básicos de todos los seres humanos, sin importar su género, su edad, su origen étnico, su religión, su casta, su lenguaje, su orientación sexual, si tienen alguna discapacidad, si tienen VIH-Sida, ni cualquier otro aspecto de su identidad. Actuaré justa y honestamente y con mucho tacto para tratar a las personas con dignidad y respeto.

No participaré en cualquier forma de discriminación, acoso o abuso (físico, sexual o verbal),  ni en situaciones de intimidación o explotación. Tampoco en formas que infrinjan los derechos de otros.
 

2 .Trabajaré activamente para proteger a los niños:

Al llevar a cabo mis responsabilidades con los niños con los que trabaja Save the Children y con quienes tiene un deber de cuidado y la creación de un ambiente seguro en el que se tratan de evitar todas las formas de abuso o negligencia física , sexual o emocional.

No actuaré en ninguna forma que viole las Políticas y Procedimientos de Seguridad de niñas y niños o que los ponga en riesgo de sufrir algún daño.

No retendré información acerca de condenas penales, cargos o procedimientos civiles relativos a abuso de niñas o niños, ya sean anteriores a mi ingreso a Save the Children o que surjan durante el tiempo en el que esté colaborando con la institución.
 

3 . Mantendré altos estándares de conducta personal y profesional:

Al impulsar activamente altos estándares en mi trabajo, asumir la responsabilidad por mis acciones y en ningún momento abusar de mi posición como representante de Save the Children. No me comportaré de una manera que debilite mi capacidad para hacer mi trabajo o que desacredite a Save the Children.

En ninguna circunstancia:

Tendré relaciones sexuales con alguien menor de 18 años, o abusaré o explotaré a un niño o una niña de ninguna manera.

Intercambiaré dinero, empleo, bienes o servicios por favores sexuales.
Beberé alcohol o usaré otras sustancias de una manera que afecten a mi capacidad para hacer mi trabajo, o la reputación de la organización.

Estaré en posesión de u obtendré ganancias por la venta de bienes o sustancias ilegales.
Solicitaré pagos personales a los participantes en los proyectos por los bienes, servicios o acciones que desarrolla la organización.

Aceptaré sobornos o regalos de los gobiernos, los participantes en los proyectos, los donantes, los proveedores y otros actores que estén relacionados con mi empleo, como no sean pequeñas muestras de afecto.

Entrará en ningún tipo de relación comercial en nombre de Save the Children con la familia, amigos u otros contactos personales o profesionales para el suministro de cualquier bien o servicio a Save the Children, sin autorización de la Dirección de Administración y Finanzas.

Utilizaré la computadora de la organización u otro equipo para ver, descargar , crear o distribuir material inapropiado, como pornografía.

4 . Haré lo posible por proteger la seguridad y el bienestar de mí mismo y de los otros:

Al ser conscientes y cumplir con las políticas y prácticas de salud, seguridad y protección de niñas y niños y señalando a las instancias correspondientes, cualquier preocupación que pueda tener en relación con situaciones de riesgo.

No comportándome de una manera que genere riesgos innecesarios para mí mismo o para otros
 

5. Protegeré recursos y activos de Save the Children

Al manejar los recursos financieros y materiales de los que disponemos cuidadosamente, asegurándome de que sean utilizados de manera racional y de protegerlos de robo, fraude y otros daños.

No divulgando a terceros ninguna información privada y confidencial relacionada con Save the Children (o de la que somos responsables) a menos que ésta sea requerida legalmente.
  
Para el cumplimiento del Código de Conducta también es importante tomar en cuenta los Principios de Explotación Sexual y Abuso establecidos por el Comité Inter-Agencial del Grupo de Operaciones para la Protección contra la Explotación Sexual y Abuso en Crisis Humanitaria, del que Save the Children forma parte. Estos principios plantean lo siguiente:

La explotación sexual y abuso por parte de trabajadores humanitarios[1] constituye un  acto de mala conducta y por tanto es una base para dar por terminado un empleo.

La actividad sexual con niños y niñas (personas menores de 18 años) está prohibida, independientemente de la mayoría de edad o edad de consentimiento que establezcan las leyes locales.  No es una defensa válida indicar que hubo un error al considerar la edad de un niño o niña.

El intercambio de dinero, empleo, bienes o servicios por sexo, incluyendo favores sexuales u otra forma de humillación, degradación o conducta de explotación está prohibido.  Esto incluye la asistencia recibida por los beneficiarios.

No se recomiendan las relaciones sexuales entre trabajadores humanitarios y  beneficiarios ya que se basan en una dinámica inherente de poder desigual.  Estas relaciones socavan la credibilidad e integridad del trabajo de ayuda humanitaria.

Donde exista duda o sospecha de abuso sexual o explotación por parte de un compañero de trabajo con respecto a un trabajador humanitario, ya sea de la misma agencia o no, dicha duda deberá reportarse a través de los mecanismos apropiados establecidos por la agencia.

Los trabajadores humanitarios están obligados a crear y mantener un ambiente que evite la explotación sexual y el abuso, y que promueva la implementación de su código de conducta. Los gerentes a todos los niveles tienen la responsabilidad individual de apoyar y desarrollar sistemas que preserven este ambiente. 
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[1] En este contexto, el término “trabajador humanitario” se aplica a todo el personal, voluntarios y otros representantes incluyendo consultores, investigadores, miembros de juntas, empresas y fideicomisos.

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