Código internacional de Conducta

CÓDIGO DE CONDUCTA SAVE THE CHILDREN.

La Política de Protección de Save the Children en todo el mundo exige la aplicación de medidas para garantizar la seguridad integral de los niños, niñas y adolescentes con los que trabajamos en México.
 
Esta política contempla los siguientes principios:

  1. Todas las acciones deben regirse con el enfoque de derechos que abarca el interés superior de niñas y niños, la no discriminación, la participación y la supervivencia y el desarrollo.

  2. Todos los niños y las niñas deberán tener acceso a una vida digna, plena y democrática.

  3. Todos los niños y las niñas tienen el mismo derecho a ser protegidos de cualquier violación a sus derechos.

  4. Impulsaremos la evolución del potencial, las competencias y las facultades de niñas y niños, motivándolos para que desarrollen su auto-protección.

  5. Todos los adultos somos garantes de los derechos de niñas y niños y tenemos la responsabilidad de apoyar en su cuidado y su protección.

  6. Como institución que trabaja con organizaciones socias, voluntarios y sociedad en general, Save the Children está obligada a garantizar que, en las áreas de trabajo conjunto, todas estas instancias cumplan con las medidas de seguridad que se definan, así como el Código de Conducta establecido, calificándoles el comportamiento que se espera de ellas y ellos en su interacción tanto con las niñas y los niños, como en el resto de las personas con las que convive en el proyecto.

Sobre estas bases las acciones de intervención deberán ser definidas considerando la identificación y mitigación de cualquier posible riesgo de abuso, negligencia, trata, explotación laboral o sexual para las niñas y los niños y deberán incorporar mecanismos de seguimiento y evaluación que garanticen su seguridad.

Código de Conducta Internacional de Save the Children.

Introducción:


Save the Children es una organización con enfoque de derechos. Los que trabajamos o colaboramos con la institución respaldamos la idea de hacer realidad los derechos humanos en general y los derechos de los niños en particular, así como de respetar esos derechos en todas nuestras posiciones, decisiones y acciones.
 
El trabajo de Save the Children está basado en valores y principios profundamente arraigados. Es esencial que nuestro compromiso con los derechos de niñas y niños y con los principios humanitarios sea apoyado y demostrado por todos los miembros del personal, así como por todas las personas que colaboran con su trabajo. Si alguno de nosotros no actúa de una manera que sea consistente con nuestros valores y principios, esto representa una falla para la organización.
 
Nuestra capacidad para alcanzar nuestros propósitos, a menudo en entornos complejos e inseguros, está vinculada a nuestra reputación. Esta reputación se basa en gran medida, en los altos estándares de conducta de todas las personas que alrededor del mundo trabajan para la organización. Al trabajar para Save the Children estás aceptando la responsabilidad especial de proteger los derechos humanos en general y los derechos de niñas y niños en particular.
 
Los valores básicos de Save the Children han de observar las leyes, costumbres y tradiciones de los países en los que se trabaja o a los que se visita.  En los casos en que tales leyes, costumbres o tradiciones sean contrarias a la Convención de la ONU sobre los Derechos del Niño y a la Declaración Universal de los Derechos Humanos nuestra conducta se orientará a hacer prevalecer estos dos instrumentos, que se basan en la convicción de que todos los niños y adultos tienen igual valor, los niños tienen derechos especiales y cada uno tiene una responsabilidad.
 
Si trabajas con Save the Children, tienes la responsabilidad especial de dar un buen ejemplo y de crear ambientes que apoyen al personal a mantener estos estándares, así como de ayudar a corregir aquellos comportamientos que están fuera de este Código.
 
Con esta perspectiva común de los derechos, nos esforzamos por mantener un comportamiento ejemplar y por realizar un trabajo efectivo y confiable por los derechos de los niños. Consideramos de suma importancia asegurarnos de que todos los recursos se aprovechan de manera adecuada y efectiva y que se utilizan para los fines que fueron designados.
 
Con el fin de hacer que este Código de Conducta cobre vida dentro de Save the Children no sólo debemos aplicarlo en lo individual, sino estar dispuestos para comunicar a las instancias internas correspondientes cualquier incidente, preocupación o abuso del que seamos testigos o que nos sea informado en nuestras actividades cotidianas.

Principios Rectores

1. Respetaré a los demás:

  • Voy a respetar los derechos básicos de todos los seres humanos, sin importar su género, su edad, su origen étnico, su religión, su casta, su lenguaje, su orientación sexual, si tienen alguna discapacidad, si tienen VIH-Sida, ni cualquier otro aspecto de su identidad. Actuaré justa y honestamente y con mucho tacto para tratar a las personas con dignidad y respeto.

  • No participaré en situaciones de discriminación, acoso, intimidación, trata o explotación laboral, sexual o de cualquier otra índole, ni en situaciones de intimidación o explotación. Tampoco en formas que infrinjan los derechos de otros. 

2. Trabajaré activamente para proteger a los niños:

  • Llevaré a cabo mis responsabilidades con los niños y las niñas que participan en las actividades de Save the Children, propiciando ambientes seguros y evitando cualquier forma de negligencia, abuso, trata o explotación sexual, laboral o de cualquier otra índole.

  • No actuaré en ninguna forma que viole las Políticas y Procedimientos de Seguridad de niñas y niños o que los ponga en riesgo de sufrir algún daño.

  • No retendré información acerca de condenas penales, cargos o procedimientos civiles relativos a abuso de niñas o niños, ya sean anteriores a mi ingreso a Save the Children o que surjan durante el tiempo en el que esté colaborando con la institución.

3. Mantendré altos estándares de conducta personal y profesional.

  • Al impulsar activamente altos estándares en mi trabajo, asumir la responsabilidad por mis acciones y en ningún momento abusar de mi posición como representante de Save the Children. No me comportaré de una manera que debilite mi capacidad para hacer mi trabajo o que desacredite a Save the Children.

En ninguna circunstancia:

  • Tendré relaciones sexuales con alguien menor de 18 años, o abusaré o explotaré a un niño o una niña de ninguna manera.

  • Intercambiaré dinero, empleo, bienes o servicios por favores sexuales.

  • No contrataré personal o profesionalmente a nadie menor de 18 años, ni lo incorporaré a hacer trabajos que impliquen riesgos, que interfieran con sus estudios o que afecten su salud y su desarrollo.

  • Beberé alcohol o usaré otras sustancias de una manera que afecten a mi capacidad para hacer mi trabajo, o la reputación de la organización.

  • Estaré en posesión de u obtendré ganancias por la venta de bienes o sustancias ilegales.

  • Solicitaré pagos personales a los participantes en los proyectos por los bienes, servicios o acciones que desarrolla la organización.

  • Aceptaré sobornos o regalos de los gobiernos, los participantes en los proyectos, los donantes, los proveedores y otros actores que estén relacionados con mi empleo, como no sean pequeñas muestras de afecto.

  • Entrará en ningún tipo de relación comercial en nombre de Save the Children con la familia, amigos u otros contactos personales o profesionales para el suministro de cualquier bien o servicio a Save the Children, sin autorización de la Dirección de Administración y Finanzas.

  • Utilizaré la computadora de la organización u otro equipo para ver, descargar, crear o distribuir material inapropiado, como pornografía.

4. Haré lo posible por proteger la seguridad y el bienestar de mí mismo y de los otros.

  • Al ser conscientes y cumplir con las políticas y prácticas de salud, seguridad y protección de niñas y niños y señalando a las instancias correspondientes, cualquier preocupación que pueda tener en relación con situaciones de riesgo.

  • No comportándome de una manera que genere riesgos innecesarios para mí mismo o para otros.

5. Protegeré recursos y activos de Save the Children.

  • Al manejar los recursos financieros y materiales de los que disponemos cuidadosamente, asegurándome de que sean utilizados de manera racional y de protegerlos de robo, fraude y otros daños.

  • No divulgando a terceros ninguna información privada y confidencial relacionada con Save the Children (o de la que somos responsables) a menos que ésta sea requerida legalmente.

Para el cumplimiento del Código de Conducta también es importante tomar en cuenta los Principios de Explotación Sexual y Abuso establecidos por el Comité Inter-Agencial del Grupo de Operaciones para la Protección contra la Explotación Sexual y Abuso en Crisis Humanitaria, del que Save the Children forma parte. Estos principios plantean lo siguiente:

  • La explotación sexual y abuso por parte de trabajadores humanitarios[1] constituye un  acto de mala conducta y por tanto es una base para dar por terminado un empleo.

  • La actividad sexual con niños y niñas (personas menores de 18 años) está prohibida, independientemente de la mayoría de edad o edad de consentimiento que establezcan las leyes locales.  No es una defensa válida indicar que hubo un error al considerar la edad de un niño o niña.

  • El intercambio de dinero, empleo, bienes o servicios por sexo, incluyendo favores sexuales u otra forma de humillación, degradación o conducta de explotación está prohibido.  Esto incluye la asistencia recibida por los beneficiarios.

  • No se recomiendan las relaciones sexuales entre trabajadores humanitarios y beneficiarios ya que se basan en una dinámica inherente de poder desigual.  Estas relaciones socavan la credibilidad e integridad del trabajo de ayuda humanitaria.

  • Donde exista duda o sospecha de abuso sexual o explotación por parte de un compañero de trabajo con respecto a un trabajador humanitario, ya sea de la misma agencia o no, dicha duda deberá reportarse a través de los mecanismos apropiados establecidos por la agencia.

  • Los trabajadores humanitarios están obligados a crear y mantener un ambiente que evite la explotación sexual y el abuso, y que promueva la implementación de su código de conducta.  Los gerentes a todos los niveles tienen la responsabilidad individual de apoyar y desarrollar sistemas que preserven este ambiente. 

Asimismo, es fundamental observar todos los principios. A la firma de su contrato, cada uno de los miembros del personal deberá firmar este Código, conservándose la copia autógrafa en su expediente individual.
 
Cualquier situación que no respete los contenidos de este Código deberá ser reportada a su supervisor inmediato y a la Coordinación de Recursos Humanos quienes determinarán las acciones a desarrollar en cada caso.

Política Interna de Protección y Seguridad de la Niñez


Los niños/as que entran en contacto con Save the Children y sus Programas internacionales están protegidos en todo lo posible de la negligencia, el abuso, la trata y la explotación laboral, sexual o de cualquier otra índole.
 
Todas las personas asociadas con Save the Children deben ser totalmente conscientes del problema y los riesgos de la negligencia, el abuso, la trata y la explotación laboral, sexual o de cualquier otra índole.
 
Todos los representantes de Save the Children deben demostrar los más altos estándares de comportamiento hacia los niños tanto en su vida privada como profesional. No deben abusar de la confianza que implica ser parte de Save the Children. Deben hacer todo lo posible para evitar y responder adecuadamente ante este tipo de problemas.

1. El personal y otros representantes de Save the Children nunca deben:

  • Golpear o maltratar física o psicológicamente a un niño o niña.

  • Participar en una actividad sexual o mantener relaciones sexuales con una persona menor de 18 años, sin importar la edad legal establecida localmente. No tener conocimiento de la edad del niño o la niña no es excusa.

  • Entablar relaciones con niños o niñas que de alguna manera podrían ser consideradas como de maltrato, abuso o explotación.

  • Maltratar o actuar de forma abusiva, o de manera que pueda poner al niño o niña en riesgo de maltrato o abuso.

  • Involucrar a niñas o niños en actividades laborales fuera de la edad permitida o que les implique riesgos.

  • Hacer insinuaciones, ofrecer consejos o usar un lenguaje que puedan calificarse como inapropiados, ofensivos o abusivos.

  • Tener una conducta física inapropiada o sexualmente provocativa.

  • Llevar a un niño o niña con el cual se trabaja a dormir en casa y sin supervisión.

  • Dormir en la misma habitación o cama que un niño o niña con el cual se trabaja.

  • Hacer cosas de tipo personal para niños o niñas cuando ellos pueden hacerlas por sí mismos, para lo cual es importante tener en cuenta su nivel de desarrollo y sus capacidades.

  • Tolerar o participar en comportamientos ilegales o peligrosos con niños o niñas.

  • Actuar con el propósito de avergonzar, humillar, despreciar o degradar a niños, o cometer cualquier tipo de castigo o maltrato emocional.

  • Discriminar o mostrar un trato preferencial hacia un niño o niña excluyendo a otros. 

Esta no es una lista exhaustiva o exclusiva. El principio es que el personal y los representantes de SC deben evitar actuaciones o comportamientos que puedan ser dañinos o supongan o puedan ser considerados como maltrato, abuso, trata o explotación.

2. Es importante para todo el personal y otras personas que estén en contacto con niñas y niños que:

  • Sean conscientes de las situaciones que puedan presentar riesgos para los niños y niñas y sepan gestionarlas.

  • Planifiquen y organicen tanto el trabajo como el lugar en el que se trabaja para minimizar los riesgos para los niños y las niñas.

  • En la medida de lo posible, estén en lugares visibles a la hora de trabajar con niños o niñas.

  • Se aseguren de que existe una cultura de apertura que posibilite que cualquier inquietud o preocupación se pueda discutir.

  • Se aseguren de que existe un sentido de responsabilidad y rendición de cuentas entre el personal, de modo que las prácticas abusivas o potencialmente abusivas sean confrontadas.

  • Hablen con los niños y niñas sobre su contacto con el personal y les animen a que manifiesten cualquier inquietud.

  • Fomenten que los niños y niñas hablen de sus derechos, de lo que es aceptable e inaceptable, y sobre lo que pueden hacer si hay un problema.

  • Mantengan altos estándares de comportamiento profesional y personal.

  • Respeten los derechos de la infancia y mantengan un trato hacia los niños y niñas que sea claro y honesto, actuando siempre con dignidad y respeto.

3. En general se considera inapropiado:

  • Estar mucho tiempo a solas con un niño o niña alejado de los demás.

  • Llevar niños o niñas a casa, especialmente si se va a estar a solas con ellos.

  • Situarse en una posición en la pueda ser fácilmente acusado de comportamiento inapropiado.


[1] En este contexto, el término “trabajador humanitario” se aplica a todo el personal, voluntarios y otros representantes incluyendo consultores, investigadores, miembros de juntas, empresas y fideicomisos.

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