Ella es Itzel

Itzel tiene 15 años y está casada. Sólo estudió la primaria y migró para trabajar en los campos agrícolas en el norte del país, donde conoció a Jesús, con quién dos meses después decidió contraer matrimonio, dejando atrás a su familia y la escuela.

“Me llamo Itzel y tengo 15 años. Me casé a los 14 años, mi esposo se llama Jesús y tiene 17 años.
 
Conocí a mi esposo en San Quintín, Baja California. Mi mamá se fue a trabajar al campo y yo fui con ella, ahí yo trabajaba preparando comida. Lo conocí y me enamoré, estuvimos juntos dos meses antes de casarnos.
 
Nos vinimos a vivir a casa de sus padres, aquí a Oaxaca. Pero si se siente raro estar casada, cuando estaba sola salía a divertirme y ahora no se puede.
 
Él sale todos los días a cuidar a los animales, hacer el mandado y yo me quedo en la casa a hacer el quehacer. La verdad que paso mucho tiempo sola. A veces pienso en mi familia, sobre todo en mi mamá a la que dejé sola, yo era la única que la acompañaba.
 
A otros adolescentes que quieren casarse yo les diría que lo piensen por que tampoco está bien, uno se separa de su familia y ahora digo, ¿por qué lo hice si yo tenía la oportunidad de estudiar? Podría haber seguido en la escuela.
 
Tenemos planes de ir a trabajar a San Quintín un tiempo, regresar y tener hijos, llevarlos a la escuela y ser felices, como algunas personas, por que no muchas lo son.

CONTEXTO

En 10 estados de la República Mexicana el matrimonio en personas menores de 18 años aún está permitido. Miles de niños, niñas y adolescentes al igual que Itzel, se casan o son obligados a casarse antes de alcanzar la mayoría de edad, dejando sus estudios, poniendo en riesgo su salud debido a embarazos prematuros, o atribuyendoles responsabilidades de cuidado o laborales, obligandoles a dejar de lado lo más importante: disfrutar su niñez y adolescencia.  Esta situación es más alarmante en niñas, este grupo representa casi el 80% de los matrimonios infantiles y para quienes tiene consecuencias devastadoras para su salud, educación, bienestar y  acceso a una vida libre de violencia y explotación.
 
“Cada 7 segundos se casa una niña menor de 15 años en el mundo”

El matrimonio infantil, temprano o forzado es cualquier unión, sea de facto o de hecho en la que al menos uno de los contrayentes es menor de 18 años de edad y representa una violación grave a los derechos humanos de niñas, niños y adolescentes. Suele afectar de forma desproporcionada a las niñas; tan sólo en México 1 de cada 5 mujeres se casó antes de cumplir los 18 años de edad.

El matrimonio infantil tiene sus raíces en las desigualdades de género, en la pobreza, en la discriminación, en la falta de acceso a educación de calidad y en la carente implementación de sistemas efectivos de protección de los derechos de niñas, niños y adolescentes. Tiene consecuencias devastadoras en la vida de las y los contrayentes; abandono escolar, perpetuación de pobreza, embarazos prematuros, mortalidad materna adolescente, empleos sin remuneración justa, etc.

Ninguna persona está de acuerdo en que existan matrimonios o uniones antes de los 18 años, pero aún así sucede y es socialmente aceptado.

Ponerle fin al matrimonio infantil tendría un efecto multiplicador para el desarrollo; mejoraría los niveles de aprendizaje, supervivencia y protección, y supondría beneficios directos en la economía y la sociedad desde el nivel individual, comunitario y nacional.

QUÉ HACE SAVE THE CHILDREN PARA MEJORAR ESTA SITUACIÓN 

En el año 2015 la Asamblea General de la Organización de las Naciones Unidas adoptó la “Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible”, un plan de acción diseñado para erradicar la pobreza, proteger el medio ambiente y lograr un desarrollo equitativo y sostenible.
Los 193 Estados miembros de la Organización de las Naciones Unidas, incluido México, a través de la resolución se comprometieron a trabajar en esta ambiciosa Agenda, y al adoptarla, los Estados se comprometieron a movilizar los medios necesarios para implementarla mediante alianzas centradas especialmente en las necesidades de los sectores más pobres y las poblaciones más vulnerables
Un grupo clave identificado fueron las niñas, niños y adolescentes, el cual requiere ser empoderado para erradicar las inequidades y la discriminación. Una de las metas que resulta del  particular interés de Save the Children es la relacionada con la erradicación de prácticas nocivas como el matrimonio infantil, precoz y forzado.
 
El matrimonio infantil, precoz y forzado es una violación grave a los derechos humanos y uno de los mayores obstáculos para el desarrollo, en especial de las niñas. De manera específica en México, Save the Children inivitó a los gobiernos de Baja California, Guanajuato, Nuevo León, Querétaro, Tabasco, Chihuahua,, Durango, Hidalgo, Tlaxcala y Zacatecas a armonizar sus códigos locales con la Ley General de Derechos de los Niños, Niñas y Adolescentes para estipular los 18 años como edad mínima para contraer matrimonio, así como eliminar las figuras de las dispensas. Para diciembre de 2016 Hidalgo armonizó su legislación loca
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